Acá te implantamos todas las malas costumbres

Llegó el sábado, tu cuerpo lo sabe, tienes sed  y sabes que unas cervezas son necesarias para que esa sed valga la pena. En el fondo estás esperandolo desde el jueves, o quizás desde tu resaca de domingo, consecuentemente con tu necia personalidad.

Se viene el cagadón una vez más.

Estás terminando pendientes académicos/laborales y antes de performar cualquier plan para la noche el primer paso en esta travesía es aceptar que eres una mala influencia. Como no tienes que darle tantas vueltas usas esa actual herramienta de whatsapp, listas de difusión, para la cual solo escribes, sin emoticones ni puntuación alguna chelas.

Los verdaderos convocados responderán a este sediento y voraz llamado con un tu dirás.

En estos momentos de la vida, reflexionas, desde esos sorbos robados a las copas de tus padres, los primeros quinos a los que te colaste con los desagradables de tus amigos y hasta cuando fuiste cachimbo, porque te das cuenta que los que responden afirmativamente a esta revolucionaria convocatoria son  gente que vale de verdad.

Y entonces llega la noche y con ella el momento cumbre, te encuentras con esos individuos, pero qué decir, si son tus hermanos, tus amigos del alma, quienes ponen literalmente color a tu vida, y comenzamos con una jarra de chelas. Pero cholo, ¿por qué estas en ese lugar si tienes 400 páginas para leer?, es que la proporción de tu imprudencia es mayor a la ínfima y casi inexistente disposición de tu consciencia. Anuncias que tú, con tu sueldo de trabajo a medio tiempo, que es equivalente a 12 cajas de chelas, de las cuales fácilmente ya te bebiste 7, te pones la siguiente ronda, señalo esto aquí por si borraste cassette.

Cuentas mientras consumes ese vaso de 550 ml lo densa que fue tu semana y lo mucho que te mereces esa chela, evidentemente vives engañado, tu aporte al desarrollo de la humanidad es tan mínimo como tu dignidad y tu salario, pero la actitud es lo que cuenta, y curiosamente es eso lo que tienes de sobra.

Todo bien, chilling, hasta que entra esa personita en el local, quien te mueve el piso como quien se columpia y cierra los ojos, y sabes que es recíproco. Estás entre patas y no arruinarás la vibra, porque impredeciblemente tu calidad de ser humano a cualquier huevada prevalece contra pronóstico, y te pones una ronda más. El punto es que tienes esa mala costumbre de karmear el ambiente y que las cosas sucedan a tu manera, por más que luego sepas que te vas a arrepentir, pero ya para qué, ya estás allí, buen rock ochentero, buena luz, y tu personita favorita del momento a unos metros.

Este no es un blog de ética ni de promoción de la dignidad, simplemente aludimos patrióticamente el triunfo / futuro remordimiento de la noche, somos partidarios de lo que significa vivir el momento y #noregrets #carpediem #yolo #yaquechucha #honestamenteodiamosloshashtags

En resumen, tu sabes, todos sabemos, que te divertiste, sólo porque queremos ser optimistas, diremos que después de haber pagado esa ronda te fuiste a la discoteca donde tu mejor amiga celebraba su cumple y no quedaste mal con nadie.

Hagamos un rápido recuento

  • Tú hiciste la convocatoria, eres el autor directo de la buena noche que tus amigos y tu pasaron.
  • Te pusiste dos rondas de chelas, y estas son las cosas relevantes en la amistad. Al menos eso es lo que hemos contado, no sabemos si fueron dos rondas más, si te aprovechaste del happyhour, si compraste un cartón de cigarros, o si al comprar un hals se te cayeron 10 soles.
  • No te fuiste con esa personita, al menos eso es lo que esta tergiversada historia quiere interpretar.
  • Todo lo anterior eran los previos al cumpleaños de tu amiga, a la cual también le pusiste chelas aunque no lo recuerdes, la pasaste bien y te ahorraste las llamadas y mensajes de odio que ella te hubiese enviado por haber faltado su celebración, además la conoces hace 7 años y esta es la primera vez que asistes y no en un estado de inimputabilidad.

Una vez en ese otro lugar, donde los amigos de tu amiga te chorrearon harta chela (tus nuevos mejores amigos), hayas bailado en esa pequeña pista de baile sin haber ocasionado una mecha, recordar tu infancia cantando a todo pulmón Música Ligera y de haberte gileado y arrochado con algún(a) indeseable, y aunque la resaca física/espiritual/psicológica te dure una semana, tenemos el certero conocimiento de que de esta particular y entretenida velada no te arrepentirás.

La pasaste increíble, y restándole un 30% de tu necedad, de eso se trata chelitas chill, de amistad, felicidad, bebida y comida y evidentemente también de alcohol, pero sobre todo se trata de promover buenos momentos, entre amigos, que tu anatomía se proyecta (a veces fallidamente) a recordar, tu corazón a eternizar y tu conciencia a olvidar, y es que tenemos el utópico ideal de abocarnos a la innecesaria redención de la humanidad entre chelas.

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